





El galardón lo ha recibido de manos de Joaquín Martínez, CEO del Grupo Lezama
Los premios se han entregado durante la I Gala de la Escuela Superior de Hostelería de Sevilla
El periodista sevillano Paco Reyero ha sido el encargado de conducir la I Gala ESHS
Sevilla, 6 de noviembre de 2019 – La Escuela Superior de Hostelería de Sevilla (ESHS), consciente del auge e influencia que tiene la gastronomía hispalense no sólo en esta ciudad sino sobre el resto del país, celebra la I Gala ESHS, con el fin de premiar y reconocer las buenas prácticas y su contribución para la mejor evolución del sector. El acto se ha celebrado hoy en la sede de la escuela del Grupo Lezama, ubicada junto al río Guadalquivir. Tras la entrega de premios los asistentes han podido disfrutar del cóctel con vistas al río.
Esta primera edición, que ha sido presentada por el periodista sevillano Paco Reyero, ha reunido a destacadas celebridades del mundo gastronómico. Además, ha contado con la participación de personalidades del ámbito de la hostelería, la economía y la empresa; así como con la asistencia de estudiantes de la escuela y directivos del Grupo Lezama.
Julio Fernández, antiguo alumno de la ESHS, chef y propietario del Restaurante Abantal, de Sevilla, con una estrella Michelin, ha recibido el galardón Mejor Alumni de las manos de Pedro Oliver, director general del Grupo Lezama en Sevilla. Por su parte, el chef Toño Pérez, del Restaurante Atrio de Cáceres, con dos estrellas Michelin, ha sido reconocido como Mejor Embajador, premio entregado por Joaquín Martínez, CEO del Grupo Lezama.
Iñaki Echeveste, Director de la ESHS, durante su discurso de clausura ha insistido en que “La Escuela Superior de Hostelería de Sevilla, centro de reconocido prestigio nacional e internacional, quiere reconocer las buenas prácticas y excelente trabajo de las personas e instituciones que han hecho posible el crecimiento de la gastronomía hispalense en la ciudad y en el resto de España”.
Otros premiados de esta I Gala ESHS han sido: en la categoría de Mejor Empresa Colaboradora, Ignacio Lozano de Makro; Jose Domínguez de Frutas Domínguez; Sasha Alderlieste como Alumno Más Participativo; Laura Gómez a la Mejor Profesora; por último, en la categoría de Mejor Empleado se ha distinguido a Javier Aguiar.
Sobre Escuela Superior de Hostelería de Sevilla
La Escuela Superior de Hostelería de Sevilla, del Grupo Lezama, se funda hace más de 26 años, de la mano de Luis de Lezama. En sus aulas se han formado algunos de los profesionales más reputados de la hostelería española, y en la actualidad hay matriculados más de 400 alumnos en el centro, procedentes de medio mundo. Está considerado por los expertos como uno de los centros más prestigiosos en cuanto a formación de profesionales de hostelería y altos directivos del sector turístico, y ha sido elegida Mejor Escuela de Hostelería de Europa por Eurhodip, la Asociación Internacional de Escuelas de Hostelería y Turismo, los años 2000, 2005 y 2017.
Actualmente, la ESHS está desarrollando diferentes programas con Central Washington University del Estado de Washington en USA, y con la Russian International Academy for Tourism, que en breve se traducirán en programas y convenios internacionales de alta dirección en gastronomía y hostelería cursados íntegramente en inglés.
Para más información:
Julia Palacios (Departamento de relaciones institucionales) +34 95 429 30 81
julia.palacios@esh.fundacionlezama.es
Gestiona 22 restaurantes en España y en EE UU, donde abrirá en 2020 un mercado gastronómico en Nueva York, da empleo a 600 personas y factura 40 millones de euros
El cura Luis Lezama (Álava, 1936) acude todas las mañanas al Colegio Santa María La Blanca de Madrid, que fundó hace una década y donde estudian 2.500 alumnos, de los que afirma que son su verdadera toma de contacto con la realidad. Pero si algo le sorprende es ver la reacción de los 180 bebés del jardín de infancia ante los teléfonos móviles. El grupo Lezama, una iniciativa social y empresarial de la Fundación Iruaritz-Lezama, se inició con La Taberna del Alabardero en 1974. Desde entonces, ha puesto en marcha 22 restaurantes en España y en Estados Unidos, donde abrirá el año próximo un mercado gastronómico en Manhattan, además de diferentes escuelas de hostelería. Da empleo fijo a más de 600 personas y tiene previsto facturar este año cerca de 40 millones de euros.
¿Y cómo ha sido esta evolución?
La brecha digital es lo que convierte a las nuevas generaciones en algo muy distinto, hay que tender puentes para acabar con estas diferencias. Unos tienen acceso al mundo digital y otros no. Los niños de hoy nacen con el lenguaje digital en el dedo. Creo que, por encima de idiomas, hay un lenguaje universal que destaca entre todos, y es la música. Cuando un niño escucha a Mozart, o la música que le ponemos, aprende un don de reflexión inteligente.
¿Con qué objetivo montó el colegio?
Vengo de convivir con juventud marginada, y fue una oportunidad para aportar una experiencia a las nuevas generaciones y reflexionar sobre los fracasos de la educación. El colegio es concertado y creo que no es elitista. En Santa María La Blanca, los alumnos tienen la posibilidad de descubrir su skills. El método que utilizamos desde hace 10 años ha sido reconocido por la OCDE y por el informe Pisa, que nos compara y sitúa entre Finlandia y Singapur. Impartimos una educación personalizada, que exige sistema y método, a lo que nos ayudan las tecnologías de la información. Los alumnos pueden desarrollar sus habilidades a través de sus aficiones. Eso les hace felices, son conscientes de sí mismos, y descubren a la vez las matemáticas, la guitarra o el hockey sobre patines. El colegio es trilingüe, la enseñanza se imparte en castellano y en inglés, y en una tercera lengua, que ayuda a la formación, y es el lenguaje musical, que permite a los niños ordenar sus habilidades. Tenemos una gran orquesta y un gran coro. Es importantísimo y algunos se aficionarán a un instrumento, o no. Por ejemplo, nunca pensé que íbamos a tener 500 matriculados en ballet y con 28 pianos no damos abasto. La música está por encima del fútbol, aunque ahora vamos a construir un campo de fútbol. Es inevitable.
¿Es la educación la asignatura pendiente en la hoja de ruta de los políticos?
Es necesario coordinar cómo educamos y tener una estrategia sobre el futuro de la educación, y alejarse de la política para no contaminarse. Es necesario un Pacto de la Educación.
También fueron pioneros en formación en hostelería.
Hace 30 años que formamos a profesionales de este sector en Sevilla, Zaragoza, Madrid y Málaga. Y enseñamos lo que sabemos hacer. Nosotros hacemos desde hace 45 años la tortilla de patata con manteca de cerdo, porque lo sublime es lo más sencillo. Es la tortilla que comía en el colegio con los jesuitas. Nuestra vocación formadora nació en la Taberna del Alabardero, ya que cuando acababa el servicio dábamos clase de alfabetización. Ahora también abrimos en Madrid una escuela de hostelería y contamos con un centro formativo online que cuenta con 32.000 alumnos.
¿Por qué tienen éxito sus restaurantes?
Porque no cosechamos estrellas Michelin, cosechamos clientes. Ese es nuestro sistema de medición, lo otro es una medición oportunista de las tendencias, que nacen y mueren de manera muy rápida. Por eso creo muy inteligente la decisión de Dani García de dejar las estrellas y centrarse en la formación de equipos. Yo he dado clase en la escuela de Sevilla a Ángel León, era inquieto y nos ha hecho descubrir grandes cosas del mar.
El sueño de cualquier restaurador es conseguir una estrella Michelin.
No todos quieren estrellas, sino tener oficio, hay una falta de cultura. En gastronomía nos ha sorprendido el éxito y no lo estamos asimilando. Es el brillo de la gente brillante que no estudia. La gastronomía española tiene que preocuparse por la cultura. Es un oficio sacrificado, que necesita retroalimentarse. Se desecha la vieja cocina por la nueva. Es difícil que triunfe un cocinero que no va al mercado.
Usted sienta en sus mesas a clientes poderosos.
Doy de comer a la élite de este país, por nuestros restaurantes desfilan personajes de la actualidad, y eso que no tenemos estrellas Michelin. Pero lo que hacemos es un trabajo para sintetizar la historia de la gastronomía española. Me quedo perplejo cuando algunos chefs se encierran y se machacan para ser creativos, o para inventar maridajes imposibles. Muchos cocineros se copian unos a otros, y lo vemos en nuestras escuelas de formación, donde vienen a eso, a copiarse unos a otros. Y lo que hay que hacer es saber escuchar, crear, pero no copiar.