El Embajador y el rector de la Universidad Católica de Honduras visitan la Escuela Superior de Hostelería de Sevilla

Tuvimos el placer de recibir en la Escuela el pasado viernes a D. Norman García Paz, embajador de Honduras ante el Reino de España, y a D. Elio David Alvarenga Amador, rector de la Universidad Católica de Honduras. Ambos tuvieron una estancia en Sevilla que esperamos se convierta en el primer paso de las futuras relaciones entre nuestras instituciones por el desarrollo del sector a nivel global. Esperamos volver a vernos pronto, aquí tienen su casa!!

La transformación de los fogones

Dice Luis de Lezama, el cura que ha montado todo un emporio hostelero, que hoy hay algunos chefs que son auténticos indocumentados. Lo dice alguien que no es ni un sacerdote ni un empresario al uso. Y lo hace con la autoridad que le da la experiencia de la cadena de restaurantes que ha ido abriendo en los últimos 45 años en Madrid, Málaga, Sevilla y Whashington y los más de 5.000 alumnos que han pasado por los fogones de la Escuela Superior de Hostelería de Sevilla, que creó en 1993 y que hoy es un referente en formación a nivel nacional que ha iniciado ya su expansión por el mundo. 

Por estas aulas, donde no sólo se enseña cocina, también dirección hotelera y hostelera, sumillería, gastronomía y turismo, han pasado algunas que otras Estrellas Michelíncocina eshs, como es el caso del gaditano Ángel León (Aponiente) y el sevillano Julio Fernánez (Abantal), entre otros muchos profesionales que ocupan hoy posiciones de liderazgo como mandos intermedios. Y hoy se enfoca el futuro de un sector, el hostelero, abocado como todos a su transformación.

Unos cambios que van más allá del acierto para lograr el perfecto maridaje o mestizaje en los platos y que no se mide por presentaciones  más o menos minimalistas. “Los jóvenes chefs son inquietos, eso es fantástico, y están desarrollando innovación, pero a veces esa innovación tiene las patitas muy cortas si no están basadas en una seria investigación“, insiste Luis de Lezama.

LUIS DE LEZAMA: “LOS JÓVENES CHEFS ESTÁN TAN OCUPADOS EN INNOVAR QUE SE OLVIDAN DE LA IMPORTANCIA DE TENER CULTURA Y AL FINAL SU TRABAJO TIENE LAS PATITAS CORTAS”

En la Escuela de Hostelería trabajan para evitar esa vulgaridad, falta de personalidad y desconocimiento. Iñaki Echeveste, que dirige el centro desde hace algo menos de un año, tiene muy claro tienen que ser la punta de lanza de lo que ocurre en el sector. Y fieles a ese espíritu pionero y emprendedor, la Escuela de Hostelería tiene un acuerdo con la reputada star-up sevillana Macco Robotics, con quien convive en el parque tecnológico de la Cartuja, cuyo círculo de empresarios ha distinguido a la escuela por ser ejemplo de transformación digital. Macco Robotics está especializada en el diseño, desarrollo y consultoría de soluciones robóticas para la industria de la hostelería. “Vamos a introducir la robótica en la cocina par ver qué procesos se pueden automatizar, pero nunca pensando en sustituir a los cocineros, sino a complementarlos”, explica Echeveste, convencido de que hay que entender el mercado, para saber por dónde hay que dirigirse, y de que los alumnos de la escuela tienen que tener conocimientos también de inteligencia artificial.

Y mente abierta. El director tiene muy claro que en el mundo global actual un alumno de su escuela tiene que “saber desayunar con un estudiante ruso, almorzar con un cliente japonés y cenar con uno norteamericano”. Y para ello, al margen de las enseñanzas puramente gastronómicas y hoteleras, hay asignaturas que tienen que ver con la mentorización, el coaching, las nuevas tendencias de los mercados y, como no, los idiomas. 

Iñaki Echeveste, director de la Escuela Superior de Hostelería de Sevilla, junto a Luis de Lezama, el fundador, y un grupo de estudiantes y representantes de Rusia en la inauguración de un curso la semana pasada.

Como novedad, la escuela va a replicar el próximo curso en inglés una nueva edición del Máster en Dirección y Administración de Empresas Hosteleras que imparte en colaboración con la Universidad Pablo de Olavide. Y hace sólo unos días que recibió a los primeros estudiantes de Academia Rusa Internacional de Turismo (RIAT) que participan ya en un programa de intercambio con el centro de Sevilla y asistirán durante tres meses a una formación totalmente en inglés.

Son ejemplos del proceso de internacionalización que la escuela sevillana ha puesto en marcha. Una dinámica que se inició hace ya unos años con un acuerdo con Georgetown University, la Universidad católica más antigua de Estados Unidos, que enviará a 30 alumnos cada año para que se formen en Sevilla. El Grupo Lezama cuenta con un restaurante en Washington desde 1989, una Taberna del Alabardero que es un trocito de España a pocos pasos de la Casa Blanca. “Queremos hacer un esfuerzo para seguir exportando talento y atrayendo también al de fuera”, explica Echeveste.

IÑAKI ECHEVESTE: “UN ALUMNO DE HOSTELERÍA DEBE SABER DESAYUNAR CON UN ESTUDIANTE RUSO, ALMORZAR CON UN CLIENTE JAPONÉS Y CENAR CON UNO NORTEAMERICANO”

El secreto de la alta empleabilidad que tienen los alumnos de la escuela sevillana está en el método de aprendizaje. “Somos más que una escuela, conocemos el sector desde una perspectiva muy cercana, nuestros alumnos aprenden con el método del caso, con profesionales que vienen aquí a transmitirles su experiencia y hacen prácticas, lectivas y extralectivas, desde el primer año“, comenta el director.

El centro imparte formación universitaria (el buque insignia es el título de Dirección de Cocina, Dirección de Hotel y Empresa Turística validado por la Pablo de Olavide), pero también técnica, a través de seis diplomaturas, y especializada, con varios programas formativos y seminarios. Y detrás de los premios que avalan su prestigio está la máxima de su fundador: “No dar peces, sino enseñar a pescar”. Y hacerlo mirando al futuro, pero leyendo el pasado porque, como recuerda el padre Lezama, “para saber innovar, como decía Picasso, primero hay que saber dibujar bien y luego te puedes meter a cubista”.

Culinary Institute of Spain, un paso más allá para reforzar la marca

La Escuela Superior de Hostelería de Sevilla trabaja también para situar la bandera del Grupo Lezama en el mundo. Dentro de esta estrategia el objetivo es crear una marca, Culinary Institute of Spain, que engloba varios proyectos gastronómicos, pero también culturales, formativos y de nutrición saludable. Es una buena forma de penetrar en mercados internacionales. Sin ir más lejos, la Taberna del Alabardero de Washington es, además de un afamado restaurante, un centro cultural español.  Y es esa línea la que se quiere reforzar con esta nueva marca.

Que piensa Ferrán Adriá sobre el presente y el futuro de la gastronomía en 2019

Cómo posicionar la gastronomía de un país, a partir del muy mejorable modelo español; la necesidad de insistir en el lado económico y empresarial de la gastronomía o el obligado debate sobre si es necesario replantear el modelo de alta cocina, en aspectos como el cambio casi psicótico del menú degustación o la presencia o no de los chefs en sus negocios. Es el listado de ‘asignaturas pendientes’ marcado por Ferran Adrià en el sector gastronómico de 2019. Lo ha expuesto en Estrella Damm Gastronomy Congress, en Lisboa. “No fui a la universidad, no estuve en una escuela de negocios, ni soy Superman, pero tengo claro que la gastronomía es economía”, afirma el cocinero, que vaticina: “la caducidad de los cocineros va a ir en aumento [en la franja de la alta cocina]”.

Cuando en poco más de un mes se cumplirán ocho años del cierre de elBulli como restaurante, mientras unos se empeñan en reprocharle un discurso más filosófico, conceptual e, incluso, económico que culinario y cuando la franja de la alta cocina debe plantearse obligatoriamente su presente y futuro, Ferran Adrià ‘llega’ y dibuja la agenda gastronómica actual. Y por mucho que el cocinero haya estado ligado a la gastronomía más top, ve obligatorio extender sus mensajes a cualquier formato de restaurante. 

Adrià, que participa hoy en Estrella Damm Gastronomy Congress (evento que ha sido anunciado como “la primera vez” del cocinero de elBulli en Portugal), está encantado: lleva tres días visitando restaurantes en Oporto y Lisboa, donde dice haber comprobado tanto el bagaje cultural de la culinaria local, como el potencial de su vertiente contemporánea. Así que, en un ‘brunch’ organizado esta mañana en Tágide, restaurante lisboeta justo enfrente de la Academia Nacional de Bellas Artes, ha desgranado los puntos clave de la agenda actual del sector gastronómico.

MODELO PARA POSICIONAR LA GASTRONOMÍA DE UN PAÍS

“Es un hecho consolidado que, en Españacambiamos el paradigma de la gastronomía”, arrancó Ferran Adrià, que recordó cómo ese modelo español, que considera que podría haberse rentabilizado mucho más (“Portadas de ‘The New York Times’ hay solamente una vez en la vida”, dice), puede exportarse para que “cualquier país del mundo pueda hacer su arteculinario. Estamos en un momento de la historia en el que cualquier país puede tener ese arte culinario”.

El chef repasó cómo diferentes gastronomías han ido desarrollando una propuesta propia ligada a un país concreto. “El primer país que empezó haciendo su arte culinario y a venderlo fue Italia, porque había un diálogo muy fluido con España y porque, quizás, Italia siempre estaba en una crisis de identidad. Después, fue Estados Unidos; a continuación, Japón, a raíz de la visita de elBulli en 2002; luego, Dinamarca y Escandinavia, porque, en ese caso, hay un líder que arrastra a un país y lo cambia [René Redzepi] y, además, hay mucha comunicacion; aparte, está el caso de Perú, que tiene algo único que es el líder social [Gastón Acurio], de forma que Perú convierte la gastronomía en un arma social. Mientras, México, que es una cocina increíble, no ha logrado posicionar un arte culinario mexicano, no lo consiguen, no ha habido una marca país porque no han querido”.

En este contexto, Adrià cree que “Portugal tiene historia, algo que con todo el respeto del mundo no tiene Dinamarca. Es decir, tenéis potestad cultural para hacer lo que queráis. Desde Portugal, tendríais que ver lo que ha pasado en el mundo, no solo en tipo de cocina, sino en marketing y comunicación, para desarrollar vuestro arte culinario”. En su opinión, “la gente tiene que venir a Portugal; Portugal no tiene que viajar. Es un hecho evidente que hay un cambio, pero hay que tener paciencia y humildad; esto es una estrategia a 30 años, se debe hacer una estrategia escalonada porque hoy día todo es ‘usar y tirar’, estamos en una sociedad ‘kleenex’”., opina.

Así, es casi un agitador que llega a Portugal y reta a los portugueses, a quienes dice: “Mañana abriría dos conceptos en Portugalun sitio de témpura, que el Gobierno pague a un chico joven para montar un buen sitio de témpura; y otro es una marisquería de autor, con el producto y como un toque de especias muy ligero. Hay que empezar por crear esos dos conceptos”, plantea Ferran Adrià.

“LA GASTRONOMÍA ES ECONOMÍA”

En este sentido, el chef realiza autocrítica: “En España, hicimos mal porque no pusimos en valor la parte de economía de la gastronomía. ¿Cuántas veces se habla de la economía y de la gestión en este sector?”, enfatiza para añadir: “Hay que entender que la gastronomía es economía. Qué bonita es la creatividad, pero ¿quién la paga? ¿Es rentable?”. Así, recordó cómo un reciente estudio de KPMG cifra en un 33% el peso de la gastronomía y sus sectores asociados sobre el PIB en España, por lo que “en Portugal, seguramente llegará al 25% de su PIB”, calcula. “La nueva revolución que viene es quetodos los hosteleros tienen que saber qué es un negocio”, dijo el chef esta tarde, ante un auditorio de chefs convocado por Estrella Damm.

Adrià recordó que “el 50% de los restaurantes no dura más de cinco años. La gente que abre restaurantes no estudia gestión empresarial Lo primero de lo que hay que hablar es de gestión; hay que ayudar a los empresarios de hostelería para que entiendan que un restaurante no es un sitio para cocinar, sino que es un negocio. Estrella Damm factura mucho dinero, pero sus problemas y los de un restaurante son los mismos, solo cambian los ceros”. Y pasa a poner ejemplos concretos: “Un restaurante con un menú de 5 platos a 20 euros va a cerrar en 5 meses”. Además, cree que “las críticas pueden tener efecto sobre un restaurante, pero, en realidad, si lo haces mal y la gente no va, cierras”.

Sobre posibles modelos de ‘management’ aplicables a un restaurante, “el futuro es cogestionar: el equipo de un restaurante tiene que saber cuánto cuesta la luz, el márketing o el producto. Esto va a significar transparencia, en un sector ligado muchas veces al dinero B, que ahora afronta la nueva regulación sobre control de horarios. Hay un terremoto a nivel empresarial con el tema de los horarios, algo que ya ocurrió hace años en París, donde un tres estrella Michelin cuesta más del doble que en Madrid”.

Para cubrir las carencias en gestión en la hostelería, Ferran Adrià propone “dar cursos exprés, a lo mejor desde los bancos grandes, a los hosteleros o a una persona de sala de un restaurante para aprender estrategia, control presupuestario o impuestos”. Y añade: “No fui a la universidad, no estuve en una escuela de negocios, ni soy Superman, pero tengo claro que la gastronomía es economía”.

De paso, recuerda cómo, según un estudio realizado hace 10 o 15 años en París sobre los motivos para visitar un restaurante, “el primer motivo para visitar un restaurante es el recibimiento; el segundo, el ambiente; el tercero, el interiorismo; Y, el cuarto, la cocina. Es decir, la mayoría de las veces que se visita un restaurante es para socializar”.

HISTORIA DE LA GASTRONOMÍA

La otra ‘pata’ que el chef ve relevante para dibujar la agenda actual del sector tiene que ver con explorar la historia de la gastronomía. “Si vamos a la cocina, al arte culinario, que puede ser creativo o no, hay un problema: no se hecho ningún estudio sobre qué arte culinario, ni siquiera sobre qué es exactamente lo que ocurrió en España, en un movimiento al que nos costó poner nombre como ‘cocina tecnoemocional’”.

Como resumen, Ferran Adrià cree que “la suma del conocimiento empresarial, la historia, la profesión y tu país” es el marco en el que cualquier país puede plantearse su estrategia para comunicar su “arte culinario”. En esa ecuación, el chef añade que haya “turismo de calidad” (“El 70% del turismo de calidad quiere comer o beber bien”) y “es muy importante implicación del Gobierno, como ocurrió en Perú o Dinamarca”.

Qué pasa en la alta cocina, según Ferran Adrià

 

¿Qué ocurre ahora mismo en la alta cocina? “En la restauración de máximo nivel, en el nivel alto de la cocina, hay una crisis, no creativa, pero la hay”. Entre los factores que marcan esa crisis están la ‘psicosis’ de pretender “hacer tres o cuatro menús [degustación] al año; eso es una locura absolutahemos obligado a los grandes cocineros del mundo a este nivel de creación. Se han creado monstruos; no puedes montar un restaurante y querer cambiar ya el menú; eso ocurre; a un restaurante como El Celler de Can Roca no habría que ir más que una vez cada 5 años”. Para el chef, “cinco años de un restaurante de máximo nivel equivalen a 20 en el arte y 20 años en la cresta de la ola ya es mucho, es como en un un deporte de elite. La caducidad de los cocineros va a ir en aumento [en la franja de la alta cocina]”.

Así, Adrià insiste en replantear el modelo de alta cocina. Cree que el formato del menú degustación cambiante varias veces al año o casi anualmente está reservado para unos pocos y que en el resto de los casos, un cambio cada 2 o 3 años puede ser la mejor. “A ver quién es el primer cocinero que se atreve a decir que cambiará su menú degustación cada 2 o 3 años y no cada equis meses. Hay que pensar en el cliente, que tiene que venir a disfrutar”, apunta.

En cuanto a si el chef de alta cocina debe estar o no en su restaurante, cree que “depende de si ha ‘vendido’ un negocio personalista; entonces, sí. Pero está claro que el cocinero puede hacer el modelo y, después, no estar, pero tendrá que estar controlando el restaurante”. Y apunta, además, a la necesidad de reflexionar sobre si se deben aguantar o no los precios de la alta gastronomía.

Con este mix de dar relevancia a la parte económica y empresarial y aplicar racionalidad en aspectos como el menú degustación en la franja de la alta cocina, Adrià sí ve “mucho recorrido en los próximos cinco años en el negocio gastronómico. Se trata de aplicar la fórmula de ser pragmático y de enfocar mucho los temas”.

En todo caso, aplica estos pensamientos a su pasado. “Uno de los motivos para cerrar elBulli fue porque, en este nivel, este formato no iba a funcionar”. Incluso recuerda cómo decidió reformar la cocina de elBulli, con una inversión millonaria, con la que “casi me arruino. Fue cuando comprobé que si yo no sabia de números, no tenía libertad y, por lo tanto, no podía crear”, reconoce. “No todo el mundo lo sabe pero yo era un enfermo del control presupuestario en elBulli”.

TENDENCIAS

Para Adrià, no tiene sentido “obsesionarnos con querer revolucionar continuamente en cocina; ¿estamos locos? Es imposible que haya movimientos disruptivos en 15 años”. En su análisis del mercado gastronómico, destaca cómo “la informalidad del servicio es cada vez mayo, lo que, unido a que el ambiente de los restaurantes ha cambiado, ha sido el gran cambio ene los últimos 15 años”. En cambio, cree que “en cocina y comida, es mucho más difícil porque, al final, hemos explotado casi todo. No hay que olvidar que las elaboraciones eran la forma tangible de un pensamiento”. A la vez, señala las marisquerías de autor, con Elkano como uno de los primeros casos, como un formato que ahora mismo tienen recorrido.

Dice Ferran Adrià que, a veces, le critican por este tipo de discursos: “Me dicen para freír un huevo frito, no hace falta esto. Yo digo que no, pero que para tener un restaurante, sí hace falta”.